Satisfacer la demanda futura del agua de la creciente población fronteriza, y a la vez, asegurar que los ecosistemas retengan una adecuada cantidad de agua para su funcionamiento, sería un gran reto. Esta realidad, adquiriá mucha importancia en la última década, cuando la sequáa en el Río Bravo fue tan o más severa que la de los años 50 años, esta vez, limitando severamente la agricultura de irrigación, agotando el almacenamiento en las represas, llegando incluso a afectar las relaciones diplomáticas entre los dos países, cuando México se retraso en la entrega de agua que le correspondía a los Estados Unidos. Ya existen soluciones innovadoras, y el concepto de planeación de cuencas es cada vez más aceptado, pero la serie de leyes, estatales, tribales, federales complican aún más la planeación del agua.
Por otro lado, ha surgido el fenómeno de la privatización del agua, particularmente en América Latina, como una práíctica controvertida que sin embargo, está aumentando cada día. En los estados fronterizos de los Estados Unidos, empresas y particulares convienen para almacenar agua en forma privada, esperando lograr enormes utilidades en la medida en que las comunidades buscan alimentar su propio crecimiento. El aseguramiento de adecuadas reservas de agua y la distribución equitativa, tanto para la gente como para la vida silvestre, es un reto continuo para las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC's).